Bueno pues ante las expectativas de la IX Media Maratón Ciudad de Almería la borrasca, que ha halado ya a media Europa, se encargó de mojarla un poco.

Yo nunca había consultado tanto los telediarios e informativos, esperando un cambio en la climatologia y esperaba que no ocurriera lo que a la postre pasó, que al final tuviéramos la primera experiencia de una carrera con lluvia.

La mañana amaneció fresquita, inusualmente en Almería, los relojes marcaban unos 8º a las 9h y ya en la vespa que me llevo al estadio, me hizo sentirme como un  pingüino.

Bajo techo de la pista cubierta del Estado del Mediterraneo, se veía la tensión de la carrera y una vez embadurnado de vaselina y con el poncho, la gorra y los guantes nos lanzamos a la aventura. La ecuación frío-lluvia y piernas desnudas no tuve narices de resolverlas y a los pocos kilómetros llevaba los gemelos duros como piedras, el agua en estos momentos caía con intensidad y los charcos inundaban Almería.

Y entre esta estampa pude ver a Mery y las niñas, como siempre al pié del cañón, con la cámara en ristre para complacer al menda y plasmar las zancadas de los más de 800 mojados atletas.

Los kilómetros fueron pasando, no era día de conversaciones como en otras carreras el chapotear de las zapatillas en los charcos era el único ruido y solo me dejaba llevar, no he sufrido como en otras carreras, tampoco me he obligado, de hecho no consulté el crono en ningún momento, cuando me di cuenta de la situación era el Km. 19 y aumente lo que mis piernas me dejaron, para poder disfrutar de esa vuelta triunfal que tiene acabar una prueba en el Estadio, en esa alfombra roja donde se acaba todo.

Después una ducha caliente y un besito de las niñas, hay alguna forma de empezar mejor un domingo???